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Intervention de Solana, Alto Representante de la UE para la PESC ante el pleno del Parlamento Europeo

Summary: Intervention de Solana, Alto Representante de la UE para la PESC ante el pleno del Parlamento Europeo (1 de Febrero de 2006: Bruselas)

Javier Solana, Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. − Señor Presidente, permítame con mis primeras palabras unirme a las suyas para felicitar a la persona que ha encarnado el Parlamento Europeo y, en su conjunto, a la Unión Europea en la misión de observación de las elecciones palestinas, la señora De Keyser, buena amiga de todos nosotros y buena amiga mía, en particular, por la gran labor realizada en este periodo de tiempo tan difícil, en el que la misión de los observadores ha sido de gran importancia. No sé si está la señora De Keyser en la sala, pero en cualquier caso me gustaría expresarle mi admiración y mi reconocimiento y darle una prueba más de mi amistad y de mi simpatía.

(Aplausos)

Señor Presidente, Señorías, no les engaño al decirles que me resulta muy complicado iniciar esta sesión el día 1 de febrero del año 2006. Si tuviéramos la capacidad de pasar nuestra moviola mental para retroceder solamente un mes, hasta el 1 de enero de este año, y viéramos lo que ha acontecido en el mundo en estos treinta días, nos daríamos cuenta de que realmente puede ser útil hacer algunas reflexiones en este Parlamento; reflexiones que tienen que ver con la capacidad de la Unión Europea para hacer política, con la capacidad de la Unión Europea de hacer política internacional y con la obligación que todos tenemos, si fijamos claramente nuestro pensamiento en lo que ha acontecido en estos treinta días a los que me gustaría pasar revista, de sacar algunas conclusiones sobre cómo no podemos seguir actuando y sobre cómo sí deberíamos empezar a actuar.

Permítanme, pues, que les recuerde muy brevemente lo que ha acontecido en treinta días.

La noche del primero de año de 2006 muchos de nosotros la pasamos despiertos, tratando de solucionar un gravísimo problema que nos afectaba: Ucrania y Rusia tenían un problema de difícil solución por falta de un acuerdo energético entre ambos países. Si ese acuerdo energético se hubiera mantenido como desacuerdo, habría tenido repercusiones enormemente graves en el suministro energético para muchos países de la Unión Europea. Noche número uno del año.

La noche número tres del año 2006, el Gobierno de Irán tomó una decisión importantísima: empezar a enriquecer uranio. Y, menos de una semana después, empezaba a romper los sellos que habían sido colocados por la Agencia Internacional de la Energía Atómica de Viena, de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Junta de Gobernadores de dicho Organismo.

Pocos días después, el Primer Ministro Sharon era ingresado en una clínica de Jerusalén y desgraciadamente todavía no se ha recuperado del todo. Me gustaría desear a la familia del Primer Ministro Sharon, desde aquí, en nombre de ustedes, si me lo permiten, su pronto restablecimiento.

Independientemente de las diferencias que hayamos podido tener en el pasado, independientemente de las dificultades y malentendidos que hayamos tenido, los hombres que han luchado, las personas que han trabajado con nosotros deben ser reconocidas en sus momentos de dificultad.

No muchos días después, surgieron problemas serios con el principio de las elecciones en Palestina, y una vez más la señora De Keyser estaba allí para intentar resolverlos. A finales del mes tuvieron lugar las elecciones palestinas, cuyo resultado provocó una conmoción.

Días después, en el contexto de otro tema absolutamente fundamental para la Unión Europea, fallecía inesperadamente el Presidente Rugova, el Presidente de Kosovo.

También en los últimos días del mes se ha celebrado una reunión fundamental de la Unión Africana, con la cual estamos cooperando de manera intensísima tratando de resolver un problema grave: el problema de Darfur.

Por último, hace muy pocos días, también en este mes, recibimos del Secretario General de las Naciones Unidas la petición de que estuviéramos prestos a tomar una decisión sobre la posibilidad de que la Unión Europea se implique en la seguridad y la defensa de las elecciones que van a tener lugar dentro de pocos meses en el Congo.

Señorías, si nos pusiéramos a pensar, aunque sólo fuera brevemente, sobre estos treinta días, tendríamos que extraer enormes lecciones. Y muchas de ellas tendrían que ver con la influencia de la Unión Europea en el mundo actual, porque en todos estos temas que he mencionado, en todos ellos, la Unión Europea ha tenido que desempeñar un papel fundamental: ya sea en el tema de la seguridad energética, fundamental, que seguirá con nosotros a lo largo de todo el año 2006; ya sea en el tema de Irán, que seguirá con nosotros en los próximos días y, seguramente, más allá de los próximos días, y a ello me quiero referir después; ya sea en las elecciones en Palestina y sus consecuencias; ya sea tras la muerte del Presidente Rugova y ante las consecuencias que va a tener en el año 2006 -esperemos que sólo en el año 2006- sobre el desarrollo final de los acuerdos sobre el estatuto de Kosovo; ya sea en los temas relacionados con los cambios que se han producido en la Unión Africana, con la que tenemos unas relaciones profundas de amistad, de afecto y de cooperación.

Empezaré, si me permite la Presidencia, a referirme muy brevemente a estos temas que he señalado, los más importantes de los que se nos han planteado en este mes y que, sin duda ninguna, van a constituir la agenda fundamental el año 2006 para este Parlamento y para la Unión Europea, pero no sin antes decir una vez más, a la Presidencia del Parlamento y a los miembros de éste, que no cabe duda de que la Unión Europea es un actor fundamental en política exterior, que tiene que seguir siéndolo, que la experiencia nos demuestra que, aunque no lo queramos, tenemos que serlo, y que solamente en treinta días hemos tenido que ocuparnos de tantísimas cuestiones, que en algunos momentos incluso nos han impedido pensar; tal ha sido la actividad en la que hemos estado inmersos durante todos los días de este mes.

Esta mañana, Señorías, la Comisión de Asuntos Exteriores de este Parlamento ha recibido a dos personalidades de Ucrania: al Ministro de Asuntos Exteriores, señor Tarasyuk, y a Yulia Timoshenko, una dignísima parlamentaria. La Comisión de Asuntos Exteriores ha visto -espero que muchos de ustedes lo hayan podido comentar- la situación tan difícil en la que se encuentra un país amigo, un país fundamental para la estabilidad y la seguridad de Europa como es Ucrania.

Hace ahora aproximadamente un año, todos nosotros, el Parlamento Europeo y yo mismo, tratábamos de resolver un problema gravísimo en Ucrania. Hoy, un año después, vemos que muchos de los problemas que entonces existían no tienen la misma gravedad, pero, desgraciadamente, tienen una gravedad suficientemente intensa para que sigamos trabajando, fundamentalmente para que ese gran país no pierda su rumbo, para que ese gran país siga avanzando por la vía del desarrollo económico, político, de seguridad y de aproximación a Europa que todos deseamos. Los señores diputados y señoras diputadas que han escuchado esta mañana tanto al Ministro de Asuntos Exteriores como a la señora Yulia Timoshenko se habrán dado cuenta de que, desgraciadamente, el problema es muy serio y tenemos que concederle una importancia especial y esencial.

En los pocos minutos que se me conceden en esta primera intervención no entraré más en detalles, pero sí les quiero decir que las elecciones que van a tener lugar en Ucrania, no dentro de un año, sino dentro de dos meses, serán absolutamente fundamentales para todos nosotros, no solamente para la Unión Europea, sino también para Ucrania, sin duda ninguna, y para todos los países de la parte este de nuestro continente, que se verán afectados por los resultados de las mismas.

Sería una gran tristeza para todos nosotros que lo que hace un año llamábamos la Revolución Naranja dejara de ser una revolución naranja y pasara a ser una revolución de otra naturaleza o un paso atrás en la serie de pasos adelante que ese país dio hace un año.

Señor Presidente, permítame pasar al segundo punto al que quisiera hacer referencia: la situación con Irán. Creo que los señores diputados están bien informados sobre lo que ha acontecido en Irán desde el día 3 de enero de este año, hace unos pocos días, y sobre todo lo que ha acontecido desde el día 13, en el que la Unión Europea tomó, en Berlín, la decisión de convocar un consejo extraordinario de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de la Energía y, posteriormente, de solicitar a esa Junta de Gobernadores que transfiriera el dossier correspondiente a Irán al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desde entonces han pasado muchas cosas, porque los días pasan como si fueran segundos y los meses, como si fueran horas. Les puedo decir que en el momento en que estoy hablándoles a ustedes, en este mismo momento, los representantes de China y Rusia se encuentran en Teherán, con un mandato de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más la Unión Europea, para intentar hacer el último esfuerzo para poder llegar a un acuerdo en la reunión que va a tener lugar el día 2, es decir, mañana. Les puedo decir que la noche de antes de ayer, hasta muy altas horas de la madrugada, los miembros de la Unión Europea y los Estados Unidos tuvimos una reunión, a mi juicio, importante, con Rusia y con China para llegar a un posible acuerdo sobre un borrador de resolución. Y les puedo decir que hemos llegado a ese acuerdo, que esta misma tarde será presentado en Viena para que sea debatido mañana.

Es un borrador de resolución, Señorías, en el cual se hacen los siguientes llamamientos: en primer lugar, un llamamiento a Irán, para que vuelva a la situación anterior, es decir, para que no continúe con sus ideas o con sus aspiraciones de enriquecer uranio, sino que vuelva otra vez a la posición de negociación; y, en segundo lugar, un llamamiento para que se apruebe la resolución que se va a poner sobre la mesa esta tarde, con el apoyo de Rusia y China, y que esa resolución y todas las resoluciones anejas que se han adoptado en los últimos meses pasen al Consejo de Seguridad y que éste no adopte ninguna resolución hasta la reunión ordinaria del mes de marzo de la Junta de Gobernadores. Estamos tratando, con ello, de mandar un mensaje claro a las autoridades de Irán y, a la vez, tratando de conseguir el mayor consenso posible en la comunidad internacional.

El tema que nos ocupa es un tema fundamental, ligado a la proliferación de armas de destrucción masiva, y, por lo tanto, nos parece indispensable obtener el mayor acuerdo posible entre los miembros de la comunidad internacional y, muy concretamente, entre los miembros de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de la Energía. No quisiera decirles que soy optimista, porque me parece que ser optimista sobre estos temas es difícil, pero creo que en las últimas horas hemos hecho un esfuerzo de gran intensidad entre todos los miembros de la comunidad internacional, liderados, sin ningún género de dudas, por las posiciones que mantiene la Unión Europea desde hace ya varios meses y varios años.

(Aplausos)

Por lo tanto, esperamos que el debate que se iniciará mañana, y que tendrá seguramente más de un día de duración, nos permita avanzar en la vía de racionalizar la posición de Irán en aquellos temas relacionados con los aspectos nucleares.

El tercer punto que quería tocar, señor Presidente, muy brevemente, dado que el tiempo corre, es el de las elecciones en Palestina. Ya me he referido al buen trabajo realizado por la Unión Europa en lo que se refiere a la observación; me gustaría hacer dos o tres reflexiones sobre los resultados. Los resultados, Señorías, han sido una sorpresa para todos: una sorpresa para Hamás, una sorpresa para Fatah, una sorpresa para Israel y una sorpresa para la comunidad internacional.

Se esperaba, sin duda, que Hamás obtuviera unos resultados mejores de los que había tenido últimamente, pero nadie ―ni en Hamás, ni en Fatah, ni en la comunidad internacional― esperaba que el resultado fuera de la magnitud que ha obtenido Hamás.

¿Cuáles son las posiciones que a mi juicio deberíamos tener en este momento? Y no son posiciones personales, son posiciones que han estado ya acordadas por el Consejo de Asuntos Generales, por los Ministros de Asuntos Exteriores el lunes por la mañana ―es decir, hace unas horas― y por la tarde, en el Cuarteto, con nuestros amigos de Rusia y de los Estados Unidos y con el Secretario General de las Naciones Unidas.

Señorías, pensamos ―y creo que pensamos bien― que hay que seguir ayudando al Presidente Abu Mazen. Él se presentó a las elecciones con una plataforma que era la plataforma que nosotros defendíamos: la plataforma de avanzar por el camino de la paz; la plataforma de reconocer que había que negociar con Israel; la plataforma de que había que acabar con la Intifada; y la plataforma de que había que poner en marcha la hoja de ruta. Esas eran las posiciones del Presidente Abu Mazen, por las que fue apoyado masivamente por sus conciudadanos de Palestina.

Ha habido unas elecciones posteriores en las que la victoria ha sido de Hamás por una mayoría muy sustancial, una mayoría absoluta, en una plataforma que en cierta manera no es la misma plataforma que la del Presidente Abbás. Por lo tanto, sin ninguna duda, en el futuro ―cuando el Gobierno sea formado después de la negociación que tendrá lugar, muy probablemente, dentro de varias semanas, por lo que muy probablemente no tendremos Gobierno hasta dentro de dos o tres meses por lo menos― habrá la posibilidad de un choque de posiciones entre los unos y los otros, entre lo que ha representado el Presidente Abu Mazen y lo que representa Hamás.

En la declaración del lunes del Consejo, de los Ministros de Asuntos Exteriores, que seguidamente fue reconocida también en la reunión del Cuarteto, decimos algunas cosas a mi juicio importantes que conviene conocer y que conviene, sobre todo, explicar. Decimos claramente que las elecciones se han desarrollado, de acuerdo con el informe de los observadores y, muy en particular, de la presidenta de los observadores, de una manera clara, de una manera limpia y de una manera justa.

Decimos después en esa declaración que Europa está dispuesta a seguir colaborando sin ninguna duda con nuestros amigos palestinos, con los cuales hemos cooperado durante años y años desde el proceso de Oslo, en el que hemos invertido los europeos recursos económicos y también recursos políticos y psicológicos, en gran medida, y que estamos dispuestos a seguirlo haciendo; y estamos dispuestos a seguirlo haciendo en el tiempo que va desde ahora hasta que se forme el nuevo Gobierno, sin duda ninguna. Pero una vez que se forme el nuevo Gobierno, si lo que corresponde es que sea liderado por Hamás, algunas condiciones o algunas reflexiones habría que hacerse en esta Cámara.

Sería difícil que el Parlamento Europeo y la Unión Europea en su conjunto no dijeran claramente a nuestros amigos palestinos varias cosas; en concreto, tres: la primera es que no es compatible la violencia con el resultado electoral en una democracia. En una democracia, los partidos que salgan elegidos deben abandonar la violencia y deben jugar el juego democrático.

(Aplausos)

Lo segundo que deberíamos decir con el mismo cariño y con el mismo afecto que hemos tenido siempre por nuestros amigos palestinos es que, si quieren la ayuda de la Unión Europea, es imprescindible que su política sea una política compatible con lo que ha sido, desde los acuerdos de Oslo, desde el año 1993 hasta ahora, la posición de este Parlamento y la posición de la Unión Europea. Nosotros queremos dos Estados que vivan juntos, en paz, en prosperidad; queremos que se llegue a unas negociaciones por la vía pacífica ―no por otra vía― y, por lo tanto, pedimos a las dos partes ―si lo que deseamos es eso― que el uno reconozca al otro y que el otro reconozca al uno.

Sería imposible que este Parlamento apoyara nada que no contuviera un reconocimiento explícito por parte de todas las autoridades palestinas, sean quienes sean, de que Israel es una realidad con la que hay que pactar y con la que hay que llegar a un acuerdo.

En tercer lugar, nos gustaría decir a nuestros amigos palestinos ―se lo he dicho yo personalmente en varias ocasiones ya desde las elecciones, y tengo la oportunidad de hablar con el Presidente prácticamente todos los días― que sería muy bueno que el nuevo gobierno que nazca después de las elecciones, dentro de tres meses, también reconozca todos los acuerdos que la Autoridad Palestina ha firmado en los últimos años. Sería absurdo que partiéramos otra vez de cero en un esfuerzo que hemos hecho durante mucho tiempo y que muchos de ustedes han hecho también durante mucho tiempo.

Por tanto, Señorías, esto es lo que queremos decir muy sencillamente, y creo que todo el mundo lo debe comprender; y creo y espero que nuestros amigos palestinos, sean del partido que sean, sea cual sea el partido o la formación en la que hayan participado en estas elecciones, entiendan que esto no es imponer nada a nadie, que esto no es tratar de violentar la voluntad de nadie, sino que es realmente exponer de una manera clara, de una manera sencilla, cuál ha sido la posición de la Unión Europea: no desde ayer, sino desde el año 1993, cuando se firmaron los acuerdos de Oslo. Y creo que aquí deberíamos estar todos unidos en esta misión; creo que, como hemos hecho en el Consejo de Asuntos Generales, como ha hecho el Cuarteto la noche siguiente al Consejo de Asuntos Generales, debemos mostrarnos firmes en esta materia. Lo cual no quiere decir que en estas horas difíciles que estamos viviendo, en estas horas en que el Presidente Abu Mazen tiene la enorme responsabilidad de formar gobierno, de tomar contacto con todas las distintas formaciones políticas, no ayudemos, o no ayudemos lo más posible al Presidente Abu Mazen en estos momentos en los que todavía tiene el control de la situación, para que en estos tres meses que seguramente le quedarán seguramente hasta que tenga el nuevo gobierno no haya una bancarrota económica.

Cometeríamos un gravísimo error, a mi juicio, si abandonáramos hoy al Presidente Abu Mazen, desde el punto de vista económico, y esos recursos no fueran utilizados, o no llegaran, y corriéramos el riesgo de encontrar a la Autoridad Palestina en una situación de gran dificultad en esta hora y en este momento.

(Aplausos)

Es una apelación para que todos nosotros y el Parlamento Europeo ―si en algún momento la Comisión, que espero que lo haga, hace una petición, una recomendación al Parlamento Europeo en este sentido― tengamos la generosidad de apoyar al Presidente Abu Mazen en estos meses que quedan hasta que haya un nuevo gobierno, para que se afinque, se asiente él y lo que él significa.

Creo que deberíamos decir un sí, un sí rotundo para que así sea lo que suceda en el futuro.

Les quiero decir que lo que tenemos delante de nosotros va a ser una novedad, va a ser difícil, no va a ser fácil, pero creo que tenemos que seguir empeñados en que ese proceso de paz avance bajo las condiciones a las que antes he hecho referencia. No son condiciones, como he dicho, absurdas; no son condiciones que salgan de una noche loca, sino que salen de muchos años de trabajo, de trabajar juntos, de trabajar con nuestros amigos palestinos para que el proceso pueda seguir adelante.

Señor Presidente, paso muy brevemente a decirles dos palabras sobre la situación en Kosovo, después del fallecimiento del Presidente Rugova. Tuve la tristeza ―y la alegría, también― de participar en el entierro del Presidente Rugova. La familia me pidió que en nombre de la Unión Europea tomara la palabra en ese momento, y lo hice, lo hice pensando en todos ustedes, lo hice pensando en todos los ciudadanos de Europa, que estoy seguro que estaban acompañando al Presidente Rugova en ese momento. Pero se abre un proceso difícil, no nos engañemos. Porque si el proceso en sí, con el Presidente Rugova vivo y siendo él el paraguas, digamos, de toda la operación política que se nos viene encima, ya era difícil, nos podemos imaginar lo que va a suponer sin su presencia. En mi intervención pedí a los dirigentes políticos y al pueblo de Kosovo en general generosidad, unidad y responsabilidad en estos momentos para poder avanzar, y creo que de alguna manera esas palabras, dichas por mí o dichas por otros, han sido escuchadas: hoy tenemos ya una persona que sustituye al Presidente Rugova, algo que yo me temía que iba a tardar mucho más en llegar, y que a la vez va a presidir el equipo que llevará conjuntamente, bajo la dirección del señor Ahtisaari, ex Presidente de Finlandia, la negociación con nuestros amigos de Serbia.

Esperemos, por tanto, que podamos movernos en esa dirección, que nos podamos mover con una rapidez relativa, pero vuelvo a insistir en que va a ser necesario poner mucha energía para avanzar por este camino hacia la solución definitiva de la situación de Kosovo, que sin duda significaría un paso fundamental para la estabilidad de toda la región de los Balcanes, de los países a los que hemos ofrecido la perspectiva europea desde la Cumbre de Tesalónica y en múltiples ocasiones.

Señor Presidente, me parece que se me acaba el tiempo y sentiría mucho no poder desarrollar algunos de los otros temas que me gustaría haber desarrollado con ustedes, teniendo en cuenta la actividad tan enorme que ha tenido lugar en estos veinte días. Quisiera decirles que seguimos trabajando de manera muy intensa con la Unión Africana para intentar resolver el problema de la paz en Darfur. Hemos avanzado mucho en la negociación Norte-Sur, llegando a un acuerdo, pero tenemos desgraciadamente el proceso de Abuja, que no acaba de avanzar. Trabajamos todo lo que podemos en esa dirección. Afortunadamente, la reunión de la Unión Africana ha encontrado una fórmula de compromiso para que el presidente de la Unión Africana sea el Presidente del Congo Brazzaville y no el Presidente de Sudán, lo que hubiera sido un gran problema para las negociaciones futuras; por lo tanto, y con gran satisfacción, haremos todo lo posible para que el proceso de Abuja avance y, al mismo tiempo, empezaremos a planificar ―porque nos va a corresponder a nosotros tomar muchas responsabilidades― la transición de una fuerza que está presente sobre el terreno, dirigida por la Unión Africana, a una fuerza que más tarde o más temprano, pero dentro de pocos meses, serán cascos azules de las Naciones Unidas y con la que, sin duda ninguna, tendremos que seguir colaborando.

La última palabra que quiero decir, Señor Presidente, es que, como saben sus Señorías, hemos recibido del Secretario General de las Naciones Unidas ―o por lo menos hemos recibido la Presidencia y yo― una demanda para ver si podíamos ayudar en las elecciones que se van a celebrar en la República Democrática del Congo y que darán el empuje final al proceso de transición democrática en el Congo; si sale bien, supondrá la estabilización de una parte de la columna vertebral de África; se trata, pues, de algo fundamental para todos nosotros. Se nos pide que ayudemos, y hoy hay en Kinshasa una misión de fact finding que espero que el día 7, dentro de pocos días, nos pueda dar sus resultados, para ver si al final los Estados miembros de la Unión Europea tomamos la decisión de apoyar a las Naciones Unidas atendiendo a esa oferta, a esa petición que nos hacen. Hacerlo sería una buena decisión.

Señorías, señor Presidente, acabo aquí. Sería infinita la cantidad de cosas que me gustaría compartir con sus Señorías en este primer día del mes de febrero del año 2006, un año que ha empezado con una actividad realmente trepidante, que nos va a hacer trepidar a todos y que nos debe hacer trabajar con una energía, una capacidad y una dedicación como pocas veces habremos visto en la Unión Europea.

La Unión Europea, por la voluntad de sus Señorías, por la voluntad de los ciudadanos de Europa y por la voluntad de los Gobiernos de Europa, tiene que ser un actor fundamental en la escena internacional. Y como acaban de ver, Señorías, solamente enunciando lo que ha ocurrido este mes, no nos queda más remedio que serlo, queramos o no: no podemos cerrar los ojos a los problemas que están aconteciendo en el mundo, y les quiero decir, que el mundo quiere que Europa actúe. Allá donde uno va encuentra a la gente, a los líderes políticos que llaman a la puerta de Europa diciendo «Actuad. Actuad; tenéis una manera de actuar que nos gusta; tenéis una manera de actuar que nos va bien; tenéis una manera de actuar que es mejor para el mundo, el mundo multilateral en que los ciudadanos de la Unión Europea piensan».

El Eurobarómetro, señor Presidente, nos dice todos los días, todos los meses, o cada dos meses, pero nos lo dice siempre que se lo preguntamos, lo que sus Señorías quieren. Por lo tanto, sigamos en ese camino, tratemos de que el Parlamento y todas las instituciones trabajemos juntos, porque somos necesarios para un mundo mejor.

Señor Presidente, me gustaría hablar mucho más, pero sé que no es posible. Me callaré, pues, y esperaré a las preguntas que sus Señorías me quieran formular; me esforzaré por contestarlas de la mejor manera posible, con el mismo respeto y el mismo cariño que siempre he mostrado por este Parlamento. Gracias, Señorías.


○ ○
Mr President, I just want to close very briefly, because much of what I said in general terms was a repetition of what we think. We are trying to repeat in different words what the majority of people think about the foreign policy of the European Union. I would prefer, instead of going through a litany of topics every time we meet, that we try to concentrate on some of the topics and go deeper.

At the end of the day we have gone through the all the world's problems in two hours or so, with I do not know how many speakers. We want to make this debate useful. For that I thank Mr Watson for his good recommendation that I appear less on television and come here instead. I promise you that every time I go on television I will call you beforehand, so you can take note of how much time I spend on television and how many hours I spend here! So take note of that!

But having said that nicely and kindly to my good friend, I would like, if possible, to organise a debate so that we can go deeper into the topic, which is very important. I shall try to concentrate on a small number of topics, which are very important.

We can talk about common foreign policy, but if we fail, it will not be common foreign policy. We may as well just close down if we fail. Look at the Balkans: if we are not ready and willing to get the Balkans right, we can talk about Iran, we can talk about whatever you want, but we will fail, and I do not want to fail. Therefore, you will always find me working. That is what I am trying to do and that is what I will continue to do.

Thank you for the kind words some of you said about my work. Thanks also to those who do not appreciate it. I would also like to thank Leïla Shahid for the kind words she has said about me over the last few days when I defend, and as she should defend, the position of President Abu Mazen, whom we should try to help as much as we can. I think he is the most important person we should now support.

On the other issues let us see how things happen. In the coming hours we will probably have some very important decisions to take. I will be ready and willing, if time permits and you are ready to come, to make a statement to explain if something of great importance happens. Mr President, I leave it to you. If you want to take it up, do so. If you do not, then do not.

  • Ref: CL06-044SP
  • EU source: Council
  • UN forum: 
  • Date: 1/2/2006


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